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martes, 19 de septiembre de 2023

Conjunto para bebé

Tejer para bebé es muy gratificante. Son patrones pequeños, bonitos y llenos de detalles. Este que traigo hoy es para la nieta de una amiga. Cogí un par de ovillos de lana merino extra (60% lana merino, 40% acrílico) de Valeria Lanas, color mostaza y tejí varias prendas. 



Una es la chaqueta Pink Lady... o una variación de la misma. Tejí el patrón tal y como viene el blog de Creativa Atelier, su autora, pero se me rizaba totalmente el borde, imposible arreglarla ni con bloqueo (lo probé), así que la rehice. Las mangas las tejí igual y luego retomé puntos e hice el cuerpo.



La braguita también es de Creativa Atelier, cubrepañal de punto Boho Baby. Aquí seguí el patrón sin cambiar nada.


La última parte son los patucos, también de Marta Porcel, Creativa Atelier, patuquitos de punto a dos agujas.


Todo es talla 3 meses, gratuita en su página web.

Su instagram es @creativaatelier 

Un gusto tejer en pequeñito!!!!👶



miércoles, 27 de enero de 2021

Caress Kids Cardigan




En el mes de julio hice mi primer testkint, con la Cedarwood Cardigan, de una chica portuguesa llamada Sandra y que firma con el nombre de Agasalhos e bugalhos. En Noviembre volví a repetir con un patrón suyo, otro testknit, que, como ya conté, es hacer una prenda siguiendo las indicaciones del diseñador, anotando cualquier incidencia para saber si está bien escrito o tiene algún error, si se entiende bien... cualquier detalle, antes de poner a la venta el patrón. En esta ocasión hice el Caress Kids Cardigan de @agasalhosebugalhos, talla 12-24 meses.



El patrón es muy claro, te guía casi vuelta a vuelta y permite un montón de transformaciones, empezando por los dos tipos de cuello que tiene, uno simple, un mero elástico alrededor del cuerpo y otro tipo chal, que fue el que yo elegí.



Lo tejí con agujas del número 5 y una lana gordita (¿grosor sport?), Irlanda Merino de Valeria di Roma que dormía en la bolsa de stash desde hace años. La cruda es un resto, creo que de Katia. Como era un poco más gordita, para esas rayas cambiaba las agujas y las tejía con medio punto menos. En total he gastado apenas 200 gramos.

                                     

La chaqueta es muy simple, se empieza por arriba y se va haciendo un ranglan separando cuerpo y mangas. Yo elegí hacerle rayas en el cuerpo y al principio también le iba a hacer rayas más finas en la manga, pero al final no me convenció y las hice solo en el color azul.





El cuello, tanto una versión como otra, se hace recogiendo puntos de un lado a otro del cuerpo de la chaqueta. En el cuello simple se hace un elástico sin más y el cuello chal lleva unas poquitas vueltas cortas para darle el cuerpo. 





Recoger puntos siempre es una tarea un poco laboriosa, no se pueden coger uno por vuelta porque quedaría con ondas, se suele decir que tres de cada cuatro puntos. Yo coloqué marcadores en varias partes, de forma simétrica, para recoger los mismos puntos en un lado y en otro. Luego en uno de los lados, en este caso el izquierdo, le hice los ojales, tres. Coloqué botones de madera, tres, que le daba un toque rústico que me gustaba.


¡¡¡Y esto es todo amigos!!!! La chaqueta fue el regalo de Olentzero para el hijo de una amiga. Aún le quedaba grande así que no la ha estrenado. Es un modelo muy fácil de hacer, rápido y que se presta a cambios y transformaciones. Desde luego, la recomiendo si hay un niño cerca al que tejerle.


miércoles, 25 de diciembre de 2019

Más toquillas

Hace unos días presentaba las faldas para los trajes de cashera de las hijas de una amiga... Se me ocurrió, que para rematar bien el conjunto, estaría bien hacerles unas toquillas a juego. Y ahí he estado dándole a las agujas hasta conseguir terminar las tres toquillas, bien diferentes en colores y en estilo pero que creo que le van bien a las faldas de cada una.


La primera fue la azul y vi que le iba genial unas madejas que tenía en mi alijo de lanas esperando no se sabe qué. Creo que las compré cuando cerraron una tienda local para hacer un jersey, pero han pasado AÑOS y ahí seguían. El azul era idéntifo (no sé si en las fotos se verá la similitud, porque a veces, con la luz, despista mucho los tonos). 




Es un merino con acrílico de Valeria di Roma y elegí un chal de Drops, el Amethyst Amour, pero la verdad, se me hacía enoooorme, sobretodo los lados crecían muchísimo y como es en punto bobo, al final opté por hacerle solo medio dibujo de la cenefa. Es un calado con un rombo y le hice solo la mitad.






El segundo chal lo hice con una Katia Lider de color verde, que también le iba muy bien a otro de los conjuntos. 





Para este, grosor sport, también del alijo lanero, elegí un chal que le escuché mencionar a Laura Buche en uno de los podcast de Patagonia Teje, el More simple Lines de Maanel. Un modelo gratuito y muy muy resultón y fácil. El único pero es que el borde me queda rizado y no hay forma de aplanarlo. El hilo es 75% acrílico y 25% lana y por eso supongo que será más difícil cambiarle la forma... pero, aún con eso, queda bonito, a mi me gusta.

Para el tercer chal, decidí coger la forma básica del More simple lines y la idea de combinar rayas del chal Josu, de Ardilanak... pero al final me fui por otro lado e hice una mezcla de rayas por un lado y un trozo de punto mosaico.





Es la primera vez que probaba la técnica del mosaico. El dibujo lo busqué en la red y la explicación fue la de Justina de Feliz y Punto (muy buena, lo entendí perfectamente). Me gusta el resultado, pero es laborioso, lleva mucha lana porque casi haces como tres vueltas en una y también tiene otro pero, el tejido, al ser tan tupido, se recoge. Pero gustar, me gusto, con fallos y todo.


El borde de este chal y del verde, los hice con el cierre elástico, el elastic bind off, siguiendo la explicación de Tejer en inglés, que lo explica, como es habitual, muy claramente. El azul lo hice con el cierre habitual, de ir tejiendo dos puntos juntos y cerrando, porque con el punto bobo ya se cedía demasidado el tejido, y así quedaba algo contenido.



Estos han sido los tres chales reconvertidos en toquillas, que he convertido en regalo de Olentzero, porque hay que seguir manteniendo la ilusión.


Mis gatos siempre me boicotean los posados de las prendas y aquí, además, el rubio intenta sabotear la decoración navideña... Si no fueran tan monos y adorables....