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domingo, 26 de septiembre de 2021

El Escanda

Tras el parón veraniego, retomo el blog repasando algunas prendas que he hecho en los últimos meses, que las cosas se me van quedando rezagadas  y esto es una especie de diario tejeril (más bien mesario) y tiene que estar más o menos al día.... 


El Chal Escanda es un modelo de Belén Fernández, la famosa Belén de Tejer en inglés. Es una chica asturiana que yo descubrí a través de mi grupo de tejeamigas. Ella hizo una serie de videos muy básicos sobre técnicas de tejido que han sido todo un bombazo en el mundillo (aquí la página web). Luego se puso a hacer podcast de tejido (en realidad, videoblog, aquí el enlace) y el último salto lo dio diseñando prendas (aquí). 

El chal Escanda fue la prenda que ofrecieron en el Festival de lanas de Barcelona, el Barcelona Knits, en la edición del pasado año. Es un patrón gratuito, muy sencillo de hacer. Aquí se puede descargar, del portal Ravelry.


El cuerpo del chal es de punto bobo y va creciendo en uno de los lados, donde lleva un lace que forma unas hojas. Como explica Belén en su página web: "Es un chal triangular simétrico que se empieza por una esquina con un calado y se va aumentando por un lado gradualmente hasta llegar a la mitad. En ese momento se empieza a disminuir hasta acabar en la otra punta. Su longitud se puede adaptar fácilmente: se puede usar una madeja de lana de grosor fingering o más, dependiendo del largo que prefieras."


El nombre hace referencia a un tipo de trigo que prácticamente solo se cultiva ya en Asturias de una forma destacada.

Foto tomada de un artículo de la Radio Búlgara (sí, raro, pero así es), aquí. 

La Escanda es el nombre que agrupa distintas familias de trigo de invierno de ciclo largo. Propio de países fríos y terrenos pobres, de paja dura y corta, cuyo grano se separa difícilmente del cascabillo. El grano se encuentra envuelto en una vaina que no se desprende después de la trilla sin la ayuda de molinos especiales.

Dejó de cultivarse prácticamente a mediados del siglo XX y a partir del año 2000 se recuperó su cultivo tras celebrarse el 1er certamen de la Escanda en el Ayuntamiento de Grau. 

Pues el Escanda lleva unas hojitas en el borde que va creciendo que recuerdan las del trigo, las de la Escanda. (Información sacada de la página Serida, del Gobierno de Asturias, aquí)


Mi chal lo hice como regalo para una amiga. Primero compré lana Nord de Drops, que había escuchado que era suavecito. Pero, mmmmm, cuando lo estaba tejiendo y me lo iba poniendo en el cuello, a mi me molestaba.





Así que acabé tirando del hilo y rebuscando en el stash, encontré unos ovillos de Katia merino con acrílico en un color como verde azulado y lo hice con esos. Mucho más suave y bien definido el punto. Lo hice con unas agujas rectas rosas monísimas que eran de las muchas que tenía mi madre y me las he quedado.

                     

 


El modelo se hace fácil de tejer y queda resultón. No es un chal grandote pero queda estupendo para llevar el cuello abrigadito.


martes, 11 de mayo de 2021

Cuello Beagle

Sigo sacando por aquí proyectos que he ido haciendo y que se habían quedado olvidados o al menos, rezagados. Este es uno de esos que en lenguaje tejeril se llama "de satisfacción inmediata". Es decir, rápido de hacer, de empezar y terminar. 


Es el cuello Beagle, de Antonio Beagle.knits, un chico de Granada que se dio a conocer con un podcast llamado Café con Beagle Knit y que se ha convertido en una estrella emergente en el panorama tejeril: es trabajador, cercano y hace cosas preciosas, la verdad. 


Este cuello con huellas de perritos (o gatitos) lo sacó durante el confinamiento de la pandemia, de forma gratuita (y así se puede descargar en su Ravelry, aquí). Yo lo hice con restos que tenía en casa, se necesita muy poquito. Un ovillo de Katia Maxi Merino color crudo y dos restos en tonos marrones, puestos con doble hebra.


Como la lana era gordota, eché 70 puntos, lo que significaba 5 huellas y una sola repetición porque quería que quedase pegado a la garganta. Además de las huellas en un colorwork muy facilito, tiene un elástico muy bonito, mezclando los tres colores de contraste. Usé agujas de 6 mm.

El cuello al final fue un regalo para la hija de una amiga que es muy perrera. Un proyecto rápido y muy bonito.



martes, 4 de mayo de 2021

Bolsito de verano

Madre mía, la de tiempo que hace que no escribo nada por aquí!!!! y eso que mi tejeamiga Afri  (@africameurinconcinho) no hace más que insistirme en que vaya publicando.

Cosas tengo... no soy muy rápida tejiendo, pero tengo cosas esperando su publicación... es que se me multiplican los frentes... tejer, fotos en Instagram (que si labores, que si gatos, que si letreros, que si paseos…), pasar proyectos a Ravelry… Pero eso, que tengo, así que voy a ir publicando, aunque solo sea para que Afri no me tire de la oreja.


El de hoy es un proyecto rápido y bonito. Un bolsito de verano, para llevar el móvil, un monedero y el botecito de gel, que sí, que aún estamos en pandemia y por lo tanto, con mascarilla y distancia y limpieza de manos… algún día espero que al releer todo esto nos suene a aquellos lejanos días.


El bolso está tejido con un hilado que en realidad era una especie de hilo de embalar del chino. Eran restos de una bolsa que me hice haceaños y que aún sigo llevando cada verano.


Para darle un poco de color, le hice una tapeta con un motivo semicircular con otro resto, un Whasi de Katia de color coral, resto también de otro bolso de ganchillo.

Patrón inventado sobre la marcha: La base es un poco ancha, para darle fondo, parecida a cuando se empieza a hacer un patuco. 





Luego una vuelta del coral para darle un toque de color y tirar para arriba todo en punto bajo, que con este hilo, de textura rústica, queda muy bonito y no necesitas más. 



Despues le hice una tapeta, también con dibujo inventado, mirando modelos Pinterest. Es un semi círculo que empieza con el coral y termina con el color natural, unas piñas y unos puntos de picot por fuera.



Lo que más trabajo me dio fue el asa. Al final hice un cordoncillo de ganchillo que vi en el canal de @duendedeloshilos, aquí. Está hecha con un whashi de Katia también, pero de un color natural que le pegaba bien al hilado del cuerpo. No estiraba y me parecía que podía tener un poco de consistencia para hacer su función de asa.



El bolsito está cerrado con un cierre magnético de los que se cosen, comprado en la Feria Creativa y lo forré con la tela de gatitos tan mona comprada en Caljoan que ya fue también forro de la bolsa de círculos de Molla Mills.

No puedo decir con qué aguja lo tejí porque no lo tengo apuntado. Además, mis agujas son del año de maricastaña, "robadas" a mi madre, las típicas metálicas de Dama y no coinciden en numeración con las actuales, más modernas. Me gusta el ganchillo, pero no hago demasiado y lo que hago, con estas me apaño, aunque sé que hay maravillas ergonómicas ahora, pero no las he probado. Si hago algún proyecto más grande cogeré alguna y entraré en la modernidad de las agujas de ganchillo.


El bolsito de ganchillo. Un proyecto rápido, veraniego y de aprovechamiento de restos.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Más toquillas

Hace unos días presentaba las faldas para los trajes de cashera de las hijas de una amiga... Se me ocurrió, que para rematar bien el conjunto, estaría bien hacerles unas toquillas a juego. Y ahí he estado dándole a las agujas hasta conseguir terminar las tres toquillas, bien diferentes en colores y en estilo pero que creo que le van bien a las faldas de cada una.


La primera fue la azul y vi que le iba genial unas madejas que tenía en mi alijo de lanas esperando no se sabe qué. Creo que las compré cuando cerraron una tienda local para hacer un jersey, pero han pasado AÑOS y ahí seguían. El azul era idéntifo (no sé si en las fotos se verá la similitud, porque a veces, con la luz, despista mucho los tonos). 




Es un merino con acrílico de Valeria di Roma y elegí un chal de Drops, el Amethyst Amour, pero la verdad, se me hacía enoooorme, sobretodo los lados crecían muchísimo y como es en punto bobo, al final opté por hacerle solo medio dibujo de la cenefa. Es un calado con un rombo y le hice solo la mitad.






El segundo chal lo hice con una Katia Lider de color verde, que también le iba muy bien a otro de los conjuntos. 





Para este, grosor sport, también del alijo lanero, elegí un chal que le escuché mencionar a Laura Buche en uno de los podcast de Patagonia Teje, el More simple Lines de Maanel. Un modelo gratuito y muy muy resultón y fácil. El único pero es que el borde me queda rizado y no hay forma de aplanarlo. El hilo es 75% acrílico y 25% lana y por eso supongo que será más difícil cambiarle la forma... pero, aún con eso, queda bonito, a mi me gusta.

Para el tercer chal, decidí coger la forma básica del More simple lines y la idea de combinar rayas del chal Josu, de Ardilanak... pero al final me fui por otro lado e hice una mezcla de rayas por un lado y un trozo de punto mosaico.





Es la primera vez que probaba la técnica del mosaico. El dibujo lo busqué en la red y la explicación fue la de Justina de Feliz y Punto (muy buena, lo entendí perfectamente). Me gusta el resultado, pero es laborioso, lleva mucha lana porque casi haces como tres vueltas en una y también tiene otro pero, el tejido, al ser tan tupido, se recoge. Pero gustar, me gusto, con fallos y todo.


El borde de este chal y del verde, los hice con el cierre elástico, el elastic bind off, siguiendo la explicación de Tejer en inglés, que lo explica, como es habitual, muy claramente. El azul lo hice con el cierre habitual, de ir tejiendo dos puntos juntos y cerrando, porque con el punto bobo ya se cedía demasidado el tejido, y así quedaba algo contenido.



Estos han sido los tres chales reconvertidos en toquillas, que he convertido en regalo de Olentzero, porque hay que seguir manteniendo la ilusión.


Mis gatos siempre me boicotean los posados de las prendas y aquí, además, el rubio intenta sabotear la decoración navideña... Si no fueran tan monos y adorables....

lunes, 18 de marzo de 2019

Manta de cuadritos

Una de las labores más agradecidas en ganchillo es hacer mantas. Yo he hecho unas cuantas, es una forma estupenda de aprovechar lanas que van quedando y, como en este caso, de probar nuevos puntos, estilos, combinaciones de colores...


Esta es una manta que hice ya hace algún tiempo y que me sirvió para regalar a una persona a la que quería dar las gracias por su ayuda. Es una prenda que lleva muuucho trabajo, pero es de esas labores que según van creciendo te vas animando más con ella, queda tan colorida, tan alegre...



Los cuadros o grannies a veces eran los mismos pero cambiando los colores, en otros tejí puntos nuevos, hice combinaciones diferentes... Y al final todo quedó unido por una lana verde que combinaba los colores e hizo de unión.



La manta le gustó mucho a su destinataria, por cierto.