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miércoles, 2 de marzo de 2022

Chal Zorzal



Esta es una de las prendas que más me estoy poniendo este invierno. Es abrigadito, bonito y suave. Es el chal Zorzal, diseñado por Lisa Hannes, @malihadesigns en Ig. Tejido con el kit que sacaron los chicos del Robledal de la Santa @robledalmohair, lana color calabaza y color tostado, con speckels, de Blueface Leicester, que ha esponjado mucho tras lavarlo. 

Dejó bastante rastro del calabaza, por cierto, pero creo que se quitó sin más al aclarar.



Es un chal larguito pero no muy ancho, es bastante ligero. Mide 2,09 de largo y como 50 cm de ancho (al ser punto bobo, estira). Pesa 163 gr. Me han sobrado 24 gr de la calabaza y 17 de la cruda.


Su elaboración es sencilla pero larguito de hacer porque se le meten muchos puntos rápidamente. 



Comienza con el gartertab habitual en chales y luego punto bobo con vueltas cortas para ir haciendo la forma de ondas con los colores.


El borde es con punto bobo y agujeros que es donde se le dan los aumentos. El patrón no lo dice y creo que debería, lo de echar una hebra que luego quitas en estos puntos. 


Es un truco que yo aprendí viendo podcast y que me parece muy necesario porque si no lo haces, ese borde te queda muy recogido, por mucho que bloquees y el chal no luce.



Lo comencé a principios de año, fue mi autorregalo de Reyes y lo he terminado en octubre, pero haciéndolo a ratitos, sin prisa.



Me lo he puesto bastante durante todos estos meses de frío. A mi, como loca declarada de las rayas, me encanta.


Por cierto, el blog ha cumplido 5 añitos. 

domingo, 26 de septiembre de 2021

El Escanda

Tras el parón veraniego, retomo el blog repasando algunas prendas que he hecho en los últimos meses, que las cosas se me van quedando rezagadas  y esto es una especie de diario tejeril (más bien mesario) y tiene que estar más o menos al día.... 


El Chal Escanda es un modelo de Belén Fernández, la famosa Belén de Tejer en inglés. Es una chica asturiana que yo descubrí a través de mi grupo de tejeamigas. Ella hizo una serie de videos muy básicos sobre técnicas de tejido que han sido todo un bombazo en el mundillo (aquí la página web). Luego se puso a hacer podcast de tejido (en realidad, videoblog, aquí el enlace) y el último salto lo dio diseñando prendas (aquí). 

El chal Escanda fue la prenda que ofrecieron en el Festival de lanas de Barcelona, el Barcelona Knits, en la edición del pasado año. Es un patrón gratuito, muy sencillo de hacer. Aquí se puede descargar, del portal Ravelry.


El cuerpo del chal es de punto bobo y va creciendo en uno de los lados, donde lleva un lace que forma unas hojas. Como explica Belén en su página web: "Es un chal triangular simétrico que se empieza por una esquina con un calado y se va aumentando por un lado gradualmente hasta llegar a la mitad. En ese momento se empieza a disminuir hasta acabar en la otra punta. Su longitud se puede adaptar fácilmente: se puede usar una madeja de lana de grosor fingering o más, dependiendo del largo que prefieras."


El nombre hace referencia a un tipo de trigo que prácticamente solo se cultiva ya en Asturias de una forma destacada.

Foto tomada de un artículo de la Radio Búlgara (sí, raro, pero así es), aquí. 

La Escanda es el nombre que agrupa distintas familias de trigo de invierno de ciclo largo. Propio de países fríos y terrenos pobres, de paja dura y corta, cuyo grano se separa difícilmente del cascabillo. El grano se encuentra envuelto en una vaina que no se desprende después de la trilla sin la ayuda de molinos especiales.

Dejó de cultivarse prácticamente a mediados del siglo XX y a partir del año 2000 se recuperó su cultivo tras celebrarse el 1er certamen de la Escanda en el Ayuntamiento de Grau. 

Pues el Escanda lleva unas hojitas en el borde que va creciendo que recuerdan las del trigo, las de la Escanda. (Información sacada de la página Serida, del Gobierno de Asturias, aquí)


Mi chal lo hice como regalo para una amiga. Primero compré lana Nord de Drops, que había escuchado que era suavecito. Pero, mmmmm, cuando lo estaba tejiendo y me lo iba poniendo en el cuello, a mi me molestaba.





Así que acabé tirando del hilo y rebuscando en el stash, encontré unos ovillos de Katia merino con acrílico en un color como verde azulado y lo hice con esos. Mucho más suave y bien definido el punto. Lo hice con unas agujas rectas rosas monísimas que eran de las muchas que tenía mi madre y me las he quedado.

                     

 


El modelo se hace fácil de tejer y queda resultón. No es un chal grandote pero queda estupendo para llevar el cuello abrigadito.


viernes, 6 de marzo de 2020

Pañuelo Chasing Blizzard

Uy, madre mía, hacía más de dos meses que no aparecía por aquí... ¡¡no tengo perdón!! y el caso es que sí he estado haciendo bastantes cosas, pero no me detenía en hacer fotos, escribir y pasarlo aquí... culpa de Instagram, que desde que me he animado a estar ahí, paso menos por aquí... Pero no. Se acabó. Aparezco en el mismo día en el que he terminado mi pañuelo Chasing Blizzard. Igual tendría que llamarle chal, pero como no ha quedado muy grande, casi le llamo mejor pañuelo.


El Chasing Blizzard, Persiguiendo la ventisca, es un patrón de Kati Gumenius, una finlandesa que creo que tiñe lanas y que tiene solo dos patrones en Ravelry, gratuitos ambos, un gorro y este chal. No sé cómo llegué a él, pero me gustó en cuanto lo vi: es sencillo, no es muy grande y tiene rayas.


Un día, una chica que conozcó me echó la bronca, cariñosa, por llevar un pañuelo cualquiera al cuello... ¿Por qué no te haces algo? me dijo. Y tenía razón. En casa del herrero cuchillo de palo, que se dice. Decidí hacerme un pañuelo para el cuello y buscando entre los patrones que tenía, recalé en este.


Las lanas las compré en Nitka, una tienda de lanas de Leioa que había descubierto via Google. Está un poco escondida pero es un local muy bonito, lleno de lanas diferentes a las que tengo por aquí más a mano, Malabrigos, Scheepjes, Lana Grossa, Lang... Allí, con la ayuda de la dueña, elegí dos lanas dos ovillos en crudo, lana de calcetines Jawoll de Lang Yarn, y otra en tonos azules, Our Tribe de Scheepjes. 


La blanca  es de esos ovillos que dentro llevan una bobina de hilo para reforzar el talón cuando se hacen calcetines con ellos. 


Muy curioso encontrártelo según se va gastando el ovillo. La azul, por cierto, es una lana bonita pero cuidado, el ovillo se me desarmó cuando apenas había comenzado a trabajar con él, tuve que hacer un ovillo y ya estaba bastante enmarañado.


Lo comencé el 1 de enero, siguiendo el llamamiento de Natalywool de hacer una fiesta de comienzo de trabajos, una Castonparty. Lo he terminado a principios de marzo pero no ha sido un tejido en exclusiva, claro, lo he hecho a ratitos.

Lo tejí con agujas rectas del 2,5 mm.


El patrón es muy sencillo de seguir. Está en inglés y en francés, me lo saqué en los dos idiomas porque las abreviaturas les entiendo mejor en inglés, pero el resto de bla bla bla del patrón, me resultaba más fácil en francés. 

Hay mucha repetición, se coge enseguida el tranquillo. No dejan de ser una combinación de punto bobo y agujeros, dos puntos juntos al derecho y hebra. No hay más secreto. De hecho, yo cambié varias veces tanto el color como el punto que en ese momento tocaba y no pasa nada.



La estructura es triangular irregular, se empieza por un piquito, en un lado se incrementan dos puntos y en el otro se disminuye uno, así que va quedado un crecimiento irregular.


Los cabos de los dos colores se van subiendo por el borde, hay que tener cuidado y dejarlos flojos para que ese lado no tire. 



La parte ancha del pañuelo tenía que cerrarse y se podía dejar tal cual o hacer un remate con punto picot. Lo intenté, pero con los puntos tan pequeños y el pelito de la lana, no había forma de que saliera bien, así que rematé normal y le hice un remate con a ganchillo con punto cangrejo.


Para terminar y aunque no estaba en el patrón, le planté unas borlitas en cada esquina. Ultimamente se lleva mucho lo de las borlas y los pompones en los chales y me parecía que le podía ir muy bien. Me gusta mucho como ha quedado con ese detalle.


En definitiva, un patrón sencillo y recomendable. Las fotos que he sacado han sido sin bloquear. Como ha vuelto el invierno, creo que me lo pondré tal y como está y cuando deje de usarlo, ya lo lavaré y estiraré bien.




miércoles, 25 de diciembre de 2019

Más toquillas

Hace unos días presentaba las faldas para los trajes de cashera de las hijas de una amiga... Se me ocurrió, que para rematar bien el conjunto, estaría bien hacerles unas toquillas a juego. Y ahí he estado dándole a las agujas hasta conseguir terminar las tres toquillas, bien diferentes en colores y en estilo pero que creo que le van bien a las faldas de cada una.


La primera fue la azul y vi que le iba genial unas madejas que tenía en mi alijo de lanas esperando no se sabe qué. Creo que las compré cuando cerraron una tienda local para hacer un jersey, pero han pasado AÑOS y ahí seguían. El azul era idéntifo (no sé si en las fotos se verá la similitud, porque a veces, con la luz, despista mucho los tonos). 




Es un merino con acrílico de Valeria di Roma y elegí un chal de Drops, el Amethyst Amour, pero la verdad, se me hacía enoooorme, sobretodo los lados crecían muchísimo y como es en punto bobo, al final opté por hacerle solo medio dibujo de la cenefa. Es un calado con un rombo y le hice solo la mitad.






El segundo chal lo hice con una Katia Lider de color verde, que también le iba muy bien a otro de los conjuntos. 





Para este, grosor sport, también del alijo lanero, elegí un chal que le escuché mencionar a Laura Buche en uno de los podcast de Patagonia Teje, el More simple Lines de Maanel. Un modelo gratuito y muy muy resultón y fácil. El único pero es que el borde me queda rizado y no hay forma de aplanarlo. El hilo es 75% acrílico y 25% lana y por eso supongo que será más difícil cambiarle la forma... pero, aún con eso, queda bonito, a mi me gusta.

Para el tercer chal, decidí coger la forma básica del More simple lines y la idea de combinar rayas del chal Josu, de Ardilanak... pero al final me fui por otro lado e hice una mezcla de rayas por un lado y un trozo de punto mosaico.





Es la primera vez que probaba la técnica del mosaico. El dibujo lo busqué en la red y la explicación fue la de Justina de Feliz y Punto (muy buena, lo entendí perfectamente). Me gusta el resultado, pero es laborioso, lleva mucha lana porque casi haces como tres vueltas en una y también tiene otro pero, el tejido, al ser tan tupido, se recoge. Pero gustar, me gusto, con fallos y todo.


El borde de este chal y del verde, los hice con el cierre elástico, el elastic bind off, siguiendo la explicación de Tejer en inglés, que lo explica, como es habitual, muy claramente. El azul lo hice con el cierre habitual, de ir tejiendo dos puntos juntos y cerrando, porque con el punto bobo ya se cedía demasidado el tejido, y así quedaba algo contenido.



Estos han sido los tres chales reconvertidos en toquillas, que he convertido en regalo de Olentzero, porque hay que seguir manteniendo la ilusión.


Mis gatos siempre me boicotean los posados de las prendas y aquí, además, el rubio intenta sabotear la decoración navideña... Si no fueran tan monos y adorables....