miércoles, 9 de octubre de 2019

Blanco y negro

Hace unos meses, kuxkuseando en el Mimi de los miércoles, vi este vestido de Hirutxoak que me encantó (en la foto, la captura de su Instagram). 


Le pregunté y me dijo que la tela era un punto que había comprado en Nineuk. Así que allá que me fui y compré también un trozo, no muy grande, que era bastante cara (más al menos que lo que yo suelo gastar habitualmente). Quería hacer un vestido de corte sin complicaciones porque la tela ya tiene su importancia con las rayas, así que elegí una versión de este otro vestido calado que me hice hace un par de veranos. Le quité el cuello, claro, pero lo demás, igual.


Le di mil vueltas a la tela para que quedaran a mi gusto las rayas (en la parte delantera más en vertical que en horizontal). Como tenía elasticidad tanto a lo ancho como a lo largo, lo corté según me vino bien para mis planes.


Es un punto con bastante cuerpo, se cose bien, pero para las puntadas, tal y como se recomienda siempre, busqué una puntada elástica, un zig zag plano tanto como pude, para las costuras y los bordes usando una de las puntadas que tiene la máquina.







En el cuello le hice una vista y le cargué la costura, pero aún así, no quedó bien del todo, se sube un poquito. 




Pero bueno, lo hice un poco deprisa y corriendo el día antes de irme de vacaciones, así que lo damos por bueno, me queda bien y es cómodo.


Y con este vestido veraniego me apunto a la fiesta de aniversario del Mimi de Malas Costureras. ¡¡A ver si hay suerte y me toca algún sorteo!!!

miércoles, 4 de septiembre de 2019

KimonoIkea

El kimono es una pieza que se ha hecho un hueco en los meses de verano. Es ligero pero te echas algo sobre los hombros, de colores vibrantes y, sobretodo, fácil de coser. Aún así no era una de mis prendas "necesitadas", al menos hasta que redescubrí en mi maravillosa maleta de telas, una pieza que había comprado en Ikea. 




Era un tejido bastante liviano pero sin gran caída, con un estampado grandecito...  Me gustó cuando lo vi y sin saber muy bien qué hacer con la tela. Hasta que se me encendió la bombilla y me dije... ¿y si hago un kimono? 



Me puse manos a la obra, un kimono no tiene un patrón demasiado complejo, pero quería tener una cierta idea de cómo trazarlo. Me miré varios vídeos, sobretodo, este de costura del Lidl y este otro de Oh, mother mine! y me hice mi propio patrón entre uno y otro, limitada, sobretodo, por la escasez de tela.



Le hice un pequeño dobladillo y probé a coser con una puntada decorativa en color azul, que se viera bien.



Una de las características del kimono, no imprescindible, pero sí frecuente, es llevar flecos, tanto en el bajo como en la manga. A mi en el brazo no me convencía pero en el bajo sí quería fleco. Busqué, no encontré demasiado y al final terminé cogiendo uno que, casualidad, es igual que el de la chaqueta tipo Chanel que ya presenté hace unas semanas (normal, lo acabé comprando en el mismo sitio, en la mercería Aguja y dedal). Allí le corté la parte superior porque no me parecía que pegara, aquí lo dejé tal cual. 



Y ya. Una de las piezas más rápidas que he cosido. Un kimono no tiene gran complejidad y lo que más cuidado debe llevar es hacer las terminaciones limpias.




Olvidé hacer una fotografía "posando" así que ahí va el resultado en una foto familiar durante las fiestas del pueblo, en Ayoó.



El kimono es realmente cómodo y resultón, me lo he puesto mucho y lo llevo bien a gusto. Con esta nueva prenda vuelvo tras las vacaciones, al Mimi de Malas Costureras de este miércoles.

miércoles, 17 de julio de 2019

Vestido azulón

Uno de mis vestidos favoritos de verano es este azulón que me hice con una especie de crep que compré en el mercadillo a muy buen precio. Tiene un color precioso, muy buena caída y estaba barata la tela, las tres B que se dice... 



Es un poco "vestido", vamos, que lo uso de prenda para cuando ir un poco más arreglada (ay, ama, hablo como mi madre, jaja), muy cómodo y fresco. Es liso por delante, su gracia son unas pincitas que salen del hombro y en la parte de atrás tiene una gomita que le hace un frunce. 



Poca complicación, aunque le tuve que retocar un poco lo de los hombros porque hacía un gesto raro.





El modelo lo saqué de la revista 371 de Patrones, del que ya he hecho una chaqueta, un vestido y una blusa de volantitos. Creo que es la revista que más aprovechada tengo.




Me lo hice unos días antes de irme de vacaciones y la verdad es que como andaba un poco al trote, lo remate con un zig zag y andando. Ahora pienso que debería haberlo pulido un poquito más. La única pieza en la que me lo curré un poco más fue la vista del cuello. 






Esta es una parte muy importante para que quede un buen trabajo. Se trata de una pieza igua a la del patrón, pero más estrecha, como de cuatro o cinco centímetros. Se cose derecho con derecho, se da la vuelta, se plancha bien planchado y se le da un cosidito alrededor, bien por fuera y a la vista, bien por dentro, la vista con el sobrante del patrón, para sujetarlo y que no haga gestos raros. 



No es lo más difícil pero tiene su aquel, sobretodo porque está en la zona más vista, no hay forma de disimular si se hace mal. Entre las muchas páginas de costura que tengo guardadas, he encontrado estos dos tutoriales donde lo explican perfectamente: Sentarse a coser y Anilegra.

Yo le puse un bies alrededor que era exactamente del mismo color y lo repasé con un cosido casi al filo de la vista.





Ya digo que es uno de mis vestidos favoritos y con esta pieza me acerco al Mimi de Malas Costureras de hoy miércoles.

miércoles, 10 de julio de 2019

De vestido de mayor a blusa de niña

Hoy me estreno en el blog con una costura de niños: le he hecho una blusita de tirantes a la hija de una amiga.



Después de darle vueltas a que tela usaba, me lancé al reciclaje y usé un vestido que ya no usaba. El vestido me gustaba pero ya no me quedaba bien (¡Ha encogido ;)!!!). 

Tiene una tela preciosa, de pajaritos, muy rollo japonés y pensé que quedaría mono para la blusa. 


El vestido tenía volantes y había pensado ponerlos, pero al final decidí hacer un modelo más simple y no los coloqué. Lo que si he hecho ha sido aprovechar todo lo que he podido la parte de arriba, la sisa y el cuello, haciéndolos más pequeño, claro, adaptándolo a la forma más pequeña de niña. Incluso he quitado el bies, he recortado y lo he vuelto a poner y ha quedado estupendo. 






Aunque tenía una idea clara de cómo quería hacer la blusita, algo con vuelo, ancho, fresco para el verano, no me fiaba mucho de mi misma, así que busqué un modelo similar y lo encontré en una vieja revista de Patrones que, atención, me compré en un mercadillo de esos para sacar dinero para una protectora de animales. ¡¡Menudo tesoro!!, es una edición todo con vestidos preciosos, incluidos un par de niña, uno de los cuales, este, usé de guía.



Y así ha quedado la blusita Upcycling, que es un nuevo palabro usado para aquellas cosas recreadas a partir de otros materiales ya existentes (aquí una buena explicación). Los botones, por cierto, son de madera, comprados en una de las ediciones de Creativa, en un puesto de esos que compras los botones que te entran en un vaso... así por fin les doy salida.


Sí, los pajaritos están al revés... así estaba mi vestido y así se ha quedado.

Con ella, me cuelo por primera vez en el MimiKids de Malas Costureras.

miércoles, 3 de julio de 2019

Vestido Wrap and tie

Madre mía... llega el verano, el relativo buen tiempo y se pasan los minutos y las horas sin sentir... así que esta entrada, que debería haber estado hecha desde el mes de junio, ha tardado un poquito, en fin... ¡¡¡ya está aquí la presentación de mi primer vestido de punto!!!! 



El modelo es el Wrap and Tie de la revista Ottobre 5/2016, un vestido cruzado y con cinturón para atar, como bien dice su nombre, "envuelve y ata". 




La tela es de punto, elástica en ambas direcciones, a lo ancho y a lo largo, pero no demasiado. No deshilacha nada y tiene peso. Estaba en el desafío de este año de 12 meses, 12 telas.





La compré en una tienda de Portugalete llamada Telas y Retales, como siempre, no llevaba apuntado lo que me hacía falta, pero se lo expliqué a la  dueña y me asesoró muy bien, llegó perfectamente y aún sobró un poquito.



Para coserla utilicé el prensatelas de doble arrastre que me compré hace poco.

Ya sé que está mal enhebrada...

La puntada zig zag muy abierta, lo máximo que me permitía la máquina. Hice varias pruebas, estiré las costuras y retorcí (como vi en este video de "Cómo coser tela de punto" de Lulú Ferris) y esta vi que iba aguantaba y quedaba bien el acabado. También con su correspondiente aguja de punto, claro. La verdad que como es una tela con mucho cuerpo se cosía muy bien.

Y otra novedad, es que por fin encontré la fliselina moldeable o ligueta y se la puse en todo el borde cruzado del vestido. 



La había visto en un montón de prendas, que sirve para estabilizar las prendas de punto y que no se de esa parte. Pregunté en una mercería local, Asun, que tienen un poco de todo y ¡bingo! la tenían, aunque solo en negro. Como la tela era bastante tupida no se iba a ver, me daba lo mismo. 

Para ponerla seguí este video de Dibujando Patrones, colocándola con alfileres y planchando poquito a poquito. Se supone que hice fotografías que cómo lo coloqué, pero ahora no las encuentro... en fin...

Se me olvidaba, una última primera vez en este vestido: lo corté con cúter. A pesar de que era una tela bastante buena en el sentido de que no resbalaba, al cortarla con la tijera vi que dudaba más y que quedaba más cortada, sobretodo si lo hacía con dos capas. Así que probé a hacerlo con mucho cuidado y miedo, con el cúter, poco a poco y prueba superada.



El patrón es del estilo que se lleva muchísimo este año. Tengo otro también cruzado que me hice el año pasado y me vuelve un poco loca el cruce, se me descoca demasiado. Este pensé que iba a quedar más cerradito pero, en fin, cuando me lo pongo me tengo que estar recolocando el cruce cada dos por tres...

Aunque el vestido me gusta mucho, también tiene otro pero... en mi memoria retroactiva, este vestido se parecía al típico vestido cruzado que las mujeres suelen llevar en los pueblos. Mi madre tiene uno de este mismo color y no podía quitármelo de la cabeza... así que me lo probaba con los botines, el collar y todo, como si fuera a salir a la calle, a ver si se alejaba aquella imagen de batita de pueblo, ja ja.





El vestido en sí se hace bastante rápido y es sencillo... seguí las instrucciones y aunque yo estoy acostumbrada a hacer las mangas al estilo tradicional, es decir, primero montar el cuerpo y luego encajar las mangas, aquí seguí lo que marcaba, coserlas primero a las sisa y luego coser la costura de mangas y del cuerpo todo de una vez. Quedó bien, ahí veo lo bueno de coser tela de punto.



Si no sale alguno de los gatos, revientan...

No me convence mucho la forma del cruce, queda como dos o tres centímetros tontos en la curva de desnivel antes de la falda (en la foto lo veis), que no le veo el motivo de dejarlo así, pero como ya tenía hecho el hueco para el cinturón y todo cosido, no quise deshacerlo. De haberme dado cuenta antes lo hubiese cambiado.




La manga se la hice larga pero más estrecha y más corta de lo que marcaba el patrón.

Como la tela no se deshilachaba nada de nada, pasé de zigzaguarla en ningún punto. Corte recto, sobrehilado en el bajo y en las mangas y ya está. 


Cosí partes con un hilo más granate que sobresalía y otras con uno rosa que pasaba completamente desapercibido y que me llegó justísimo.




Con mi vestido primaveral de punto visito hoy miércoles el Mimi de Malas Costureras y también aprovecho para dejarlo por la página de Ottobre Fans.