Buscar este blog

miércoles, 21 de febrero de 2018

Joyero de viaje

Cuando me voy por ahí, fuera de casa, me gusta llevarme mi quincalla, pendientes para cambiar, mis anillos, unos collares... no soy de joyas, pero si de bisutería, sobretodo collares. Y andar llevándolos en bolsas al final es un poco lío. 





Así que un día me animé a hacer un joyero de tela que vi en un librito que me compré en la librería Urrentxindorra, en Bilbao (tienen la tienda en secciones, con una amplia parte de labores de todo tipo y lo compré muy baratito, la verdad): Es el libro ¡Coser!, de Cath Kidston, un compendio de pequeños proyectos de costura, desde bolsos a delantales, aplicaciones, costureros... 



A pesar de todo lo que se puede encontrar en internet, me parecen muy bonitos estos libros y viene bien tener alguno a mano para pequeños proyectos. Te dan ideas, un básico paso a paso, patrones... y son generalmente muy bonitos, bien cuidados en presentación y fotografía.




A lo que iba, ¡qué me pierdo! Elegí uno de los proyectos del libro, este joyero de tela con un bolsillo para los collares, un rollo para los anillos y dos bolsillos. Uno  lo dejé como tal y en el otro lado puse una tira de cuero cosida, para enganchar allí mis pendientes y que no se me pierdan. Se ata todo con un lazo hecho con el propio bies que rodea y une todas las capas de tela.



La tela elegida para hacerlo es una loneta no muy gorda preciosa, con un estampado de labores, bordado, patchwork, ganchillo... con unos colores muy vivos, que compré en la tienda del pueblo, en Galerías Santurtzi. Para dentro va una tela de patchwork que cogí en la liquidación de otra tienda que había de labores, Angela, que ya cerró. Y por dentro un retal oscuro. Cremallera reciclada de un bolso, creo y bies del mercadillo.





La realización es bastante sencilla, siguiendo los pasos.







Lo más complicado fue poner el bies, más que nada porque ha sido de los primeros que ponía con curvas. El modelo original tiene las esquinas redondeadas, pero yo, creo que de forma equivocada, se las puse en esquina y para hacer la vuelta seguí el tutorial de esquinas de Cosiendo y aprendiendo (lástima que esté parado este blog, me lo pasaba muy bien leyendo a su autora y se aprendía mucho, espero que esté bien y solo se haya alejado de este mundo internetero). El resultado... bueno, mejorable. 


Del derecho.
Del revés.
También le puse un bolsillo e intenté seguir este otro tutorial de La Inglesita. También queda mucho por aprender, pero bueno... me voy a dar un aprobado al menos...



El joyero es cómodo pero ojo, como lo llenes mucho se queda algo fofo y nada tiene que ver con estas fotos, cuando está cerrado. Pero es práctico, eso sí.

Y aunque tarde hoy, me animo a hacer la entrada en miércoles y presentarlo al Mimi de Malas Costureras. ¡Más vale tarde que nunca!!!

Me doy cuenta, semanas después de escribir esta entrada, que esta era una de las telas que tenía puesta en el desafío 12 meses, 12 telas. Así que con gran alegría y alborozo y otro perrito piloto, procedo a tachar mi segunda tela, que en realidad, era la primera...



miércoles, 14 de febrero de 2018

Bolso reciclando vaqueros

Yo soy una de esas locas que guarda pantalones vaqueros debajo de la cama.

Me explico: debajo de la cama tengo el canapé y allí está mi alijo de telas (y de lanas y de ropa-algo-sacaré-de-ella... y de todo, jaja), entre ellas los pantalones vaqueros que se han ido quedando en el camino, generalmente por cambio de talla. Y ves por el mundo internetero tantas cosas bonitas que hace la gente que me da pena tirarlos. En una de estas búsquedas y miradas encontré un bolso que me gustó, este de Menudo Numerito, con una explicación que seguí, completada con algún otro video como este de Knitandlove o también este de Oh, mother mine Diy, pero poniéndole la correa.




Así surgió el primer bolso. Se lo adjudiqué a una amiga que siempre me decía, "jo, a ver cuando me haces algo". Y quedó tan mono que como tenía cintas y entredoses de sobra, lo repetí para otra amiga y para mi misma. Se convirtió en mi bolso del verano y aunque ahora en invierno llevo menos este tipo de bolso (de los de correa para la mano), lo he vuelto a repetir como regalo para otra amiga-a-ver-cuando-me-haces-un-bolsito-de-esos 

Estos son los bolsos...




La forma de hacerlos es bastante fácil, aunque yo siempre me lio un poco con el derecho con derecho, revés con revés y más de una vez he olvidado poner el asa y he tenido que tirar de descosedor y volver a empezar...




A mi me gusta ponerle topes a la cremallera. Dejo dos enlaces en los que se explica bastante bien: El de Mis soluciones Pangala y este paso del Bolso Bando de Naii.

También me gusta hacerle un bolsillito en el interior del forro del bolso.


La cremallera a veces da problemas, queda como pellizcada. Encontré un consejo para evitarlo en Facebook, del blog Costuretas. Tengo que ponerlo en práctica.

Fotografia del blog Costuretas.

Para las cintas y los adornos jugué con todo lo que tenía por casa y alguna tuve que buscar en función de los colores que más me gustaban. Son de mercerías locales y del mercadillo, que como suele ser barato compro "para tener" y para estas cositas va de cine.

Para el forro aprovecho retales, no hace falta mucha cantidad. O reciclo. El de la primera foto era un vestido de verano de mi sobrina.



Y esta es mi aportación de hoy al Mimi de Malas costureras. Una costura que no te lleva mucho tiempo y es muy agradecida. ¡¡¡Y como regalo quedas como una reina!!! La última foto, la de una de mis amigas luciendo el modelito.




miércoles, 7 de febrero de 2018

Bulldogs para ordenar

Hoy traigo una entrada con tela, pero sin coser. 



El tuneo de una caja de fresas que hice para ordenar las cosas de maquillaje que siempre andan por encima de alguna mesa. Las cajas de las fresas dan mucho juego, son pequeñas, no ocupan mucho y bastante robustas. Hay que tener cuidado con las grapas, lijar un poco para que no raspe y, en mi caso, la pinté de blanco en todas las partes que se iban a ver.



Para la parte de la madera le pegue una tela con cola blanca diluida. Busqué un trozo que me había sobrado de una mochilita que le hice a mi sobrina. 

La había comprado en Tricotoki, una tienda muy cuki que hay en Bilbao. Es la típica tela japonesa monísima y carísima, porque un trocito bien pequeño creo que me costó como 6€. Ahora, le estoy sacando rendimiento: la mochila, esta caja y aún me queda un pedazo como para un guardallaves.

La tela está pegada con cola blanca diluida (como la tela es bastante gordita, no se pasa, no se nota).



A lo que iba, la caja... Para tapar el corte de la tela le puse una tira azul que tenía por ahí, creo que es de esas que compro en el mercadillo a un euro los tres metros. Arriba, en la zona de la madera, también le pongo otra tira, para sujetar mejor las cosas que vaya a meter. Lo sujeté con grapas.




Y en el fondo de la caja, por ambos lados, por dentro y por fuera, una planchilla de foam, para que no rasque y quede más bonito.



Y en un ratito, caja mona para guardar lo que se quiera. 😸



Y aunque no es costura, pero sí telas y sí para mí... ¡¡¡pues al Mimi de Malas Costureras!!!!

miércoles, 31 de enero de 2018

Vestido Sixties

Como me suele pasar en un montón de ocasiones, a veces no sé valorar un vestido hasta que lo veo hecho por otras manos. En la colección Coser es fácil de Burda, que agrupa modelos que han salido en sus revistas en un formato de fascículos, con explicación de costura, variaciones que se le pueden hacer, estilismos... unos fascículos que estoy usando muchísimo... Aquí, como digo, había un vestido que bueno, me gustó, pero sin más, no me lo veía en mi. Es este vestido:





Pues no lo ví hasta que comencé a ver versiones de él, sobre todo este que se hizo La Inglesita, una chica que lleva ahora la tienda de telas Telaria y que cose muy bien y con mucho gusto.


Allí vi otras versiones de este modelo: El de "Sentarse a coser",  en "De costuras y otras cosas" había un paso a paso,  e incluso un Cose Conmigo de Anilegra (aunque debo decir, que nunca encontré en su blog el resto de entradas, solo esta presentación). Pero ya digo que el primero es el que me hizo tilín. Un día, en el mercadillo, vi una tela que me pareció perfecta para este modelo, 5€ el metro... y se quedó en mi maleta de telas hasta este fin de año, que me lo eché a las manos y me lo lleve a las clases de costura.



La tela tiene cuerpo, caída y no se arruga ni se deshila. Vamos, un sueño de tela. La confección fue bastante rápida, aunque tuvimos que ajustar un poco la pinza que ajusta al cuerpo, meterle un poquito y hacerla algo más larga hacia el pecho y también estrechamos un poco la manga y la alargamos hasta la muñeca. 

El vestido en sí es bastante sencillo, pero lleva unas pinzas francesas (no sabía yo que se llamaban así, se lo leí a La inglesita, que ajustan y dan forma pero sin que se noten michelines indeseables. También lleva unas pinzas en las mangas, que se cosen a la vez que el hombro y le da un poco de forma. La parte trasera va en dos partes y ajusta también. La cremallera en el modelo va escondida, pero como yo la iba a hacer como el vestido que me gustaba, la hice vista.

Me acordé de un bies como de de satén que había comprado para otro proyecto y que al final no usé, y se lo puse en el cuello y las mangas. Así queda bonito y bien rematado. 



Y para la espalda, busqué una cremallera que fuera bonita a la vista. 


No fue tan fácil como pensaba, pero al final encontré en una pequeña mercería de mi pueblo donde hay de todo todo todo, Mercería Asun, todo para la modista (la típica tienda de mil cajones, mil puntillas, mil lazos y todo perfectamente ordenado).





Y así me hice un vestido supercómodo, formal pero sin pasarse (lo llevé en Nochevieja y se baila con él estupendamente) y que no se arruga. Mi favorito por mucho tiempo, seguro.


Y con este vestido, me cuelo de nuevo en el Mimi del mes (¡a ver si hay suerte en el sorteo!!).

lunes, 29 de enero de 2018

12 meses, 12 telas




Cuando entras en el mundo de la costura bloguera (es decir, cuando coses y compartes tus costuras en un blog, cuando miras lo que hacen otras costureras), acabas participando en propuestas que hacen por aquí y por allá. 

Yo he participado en algún Coseconmigo, que no es otra cosa que hacer la misma prenda siguiendo las directrices de la persona que lo propone y que lo va haciendo ella primera, paso a paso con fotografías detalladas, repartiendo el trabajo en varios días. Incluso aunque no se vaya a hacer la prenda, es un sistema con el que se aprende mucho.

Hay otro término "informal", llamado Sarao costuril, que es proponer hacer algo de forma conjunta: una misma tela y que cada una haga una prenda, hacer el mismo patrón cada una a su estilo... Pues bien, esta vez he decidido meterme en uno de estos, un sarao. Lo ha propuesto una chica llamada Rebeca, que tiene el blog "Las Marujadas de Peluchona" y se centraliza a través de Malas Costureras

El reto consiste en fotografiar 12 de las telas que tenemos en nuestro poder y comprometerse a hacer una prenda con cada una de ellas, saldría a una pieza por mes y el fin último, es quitar miedos, perezas, reparos y rebajar la cantidad de material que vamos acumulando y acumulando... Y le ha puesto el nombre de 12 meses, 12 telas, al estilo de los 12 meses, 12 causas que ya inspiró la sección 12 meses, 12 iglesias en mi otro blog, en mi Avantales


Y es que esta es una de las cosas "malas" de que te entusiasme algo... que te ves rodeada de materia prima para toooodas las ideas que tienes y luego, el día a día y la falta de tiempo (y/o habilidades) hace que vayas postergando la tarea, que comiences otros trabajos que corren más prisa... y te encuentras invadida por telas y telas y telas...



o lanas y lanas y lanas, ja ja... que lo mío tiene mucho delito...

Así que me apunto al sarao, a ver si hago algo con estas doce telas elegidas: 


Estas son las telas una por una:


Punto jersey, comprado recientemente en Cal Joan porque no he hecho nada con este tipo de tela, aguja de bola y demás, y ya es hora de que me anime a ver cómo me sale.






Esta tela también es de Cal Joan y la cogí porque me encantan las baldosas hidraúlicas y ya que en mi casa no tengo opción a ponerlas, a ver si las coloco en una alfombrita al lado de mi cama, un proyecto que siempre tengo en mente (el de la alfombra) y nunca hago.




Y la última tela que cogí en este pedido, como la primera, para probarme. Es una tela de camiseta. Me encantan las letras y me gusta esta tela, pero como dicen en los blogs, "me pijamea".... hmmmm, ya veré...






 Esta loneta mapamundi me chifló desde que la empecé a ver en blogs. Y un glorioso día, la tenían en un puesto del mercadillo de mi pueblo. Cogí como dos metros y era anchísima, así que tengo mapa para entelar mi casa.






Otra tela del mercadillo, es muy de invierno, en principio quería hacerme una falda, pero compré como para entelar lo que me quede de casa sin mapamundi. Es lo que tiene una buena tela, con buen tacto y como a 3€ el metro.




Esta es una tela que son en realidad cinco. Son preciosas, todas conjuntadas y las cogí, tambien en el mercadillo, pensando hacer un estuche de esos triples o un neceser para maquillaje para mis sobrinas. Pero de momento, ahí siguen, tan bonitas y sin tocar.




Otra tela del mercadillo, es ligera, como para verano, muy alegre. Solo falta encontrar un modelo sencillo y fresco para que se convierta en un bonito vestido.






No sé por qué ha quedado este color, que no tiene nada que ver con el real. Es una viscosa azulona, preciosa tela para una blusa o un vestido. También del mercadillo y compré como dos metros también, dará para un par de prendas. Solo hay que buscar patrón y tiempo.




Me encantó esta tela con ese estampado geométrico. La compré hace como tres años en la feria Creativa Bilbao, en el stand de Teixits Pulido. Es tipo patchwork de algodón, pero un poco tiesa para ropa y no le he encontrado otro destino. De momento.





Otra tela del mercadillo, tirada de precio y que lleva bastante tiempo en la maleta de telas. Se arruga mucho, pero tiene pinta de fresca y veo una blusa de verano en ella.








Loneta que compré en la tienda del pueblo, Galerías Santurce. Fui a comprar otra cosa y vi esta loneta de manualidades, con estampado de bordados, ganchllo, fieltro... y me llevé medio metro (1,40 de ancho) que miro, remiro y me encanta. 






Y la última seleccionada es una tela de bordado que me pareció monísima. También la cogí en el mercadillo, creo que hace tres veranos ya... me parece preciosa pero no sé qué hacer con ella que no quede cursi... tal vez un kimono o una chaquetilla de verano... algo así... ¡A ver si le llega el turno!!!




Y hasta aquí mi propuesta y mis elecciones. 

La maleta donde guardo parte de mi alijo, es una verdadera pieza vintage, cogida de la habitación de los trastos de la casa del pueblo de mis padres, setentera auténtica. La verdad que estaba tan bien que solo la limpié un poco y ahora está en el salón, dando un toquecito y aguantando kilos y kilos de tela que esperan su destino. (Mis gatos no se querían perder el posado, ¡cómo son!!!!)