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miércoles, 7 de febrero de 2018
Bulldogs para ordenar
El tuneo de una caja de fresas que hice para ordenar las cosas de maquillaje que siempre andan por encima de alguna mesa. Las cajas de las fresas dan mucho juego, son pequeñas, no ocupan mucho y bastante robustas. Hay que tener cuidado con las grapas, lijar un poco para que no raspe y, en mi caso, la pinté de blanco en todas las partes que se iban a ver.
Para la parte de la madera le pegue una tela con cola blanca diluida. Busqué un trozo que me había sobrado de una mochilita que le hice a mi sobrina.
La había comprado en Tricotoki, una tienda muy cuki que hay en Bilbao. Es la típica tela japonesa monísima y carísima, porque un trocito bien pequeño creo que me costó como 6€. Ahora, le estoy sacando rendimiento: la mochila, esta caja y aún me queda un pedazo como para un guardallaves.
La tela está pegada con cola blanca diluida (como la tela es bastante gordita, no se pasa, no se nota).
A lo que iba, la caja... Para tapar el corte de la tela le puse una tira azul que tenía por ahí, creo que es de esas que compro en el mercadillo a un euro los tres metros. Arriba, en la zona de la madera, también le pongo otra tira, para sujetar mejor las cosas que vaya a meter. Lo sujeté con grapas.
Y en el fondo de la caja, por ambos lados, por dentro y por fuera, una planchilla de foam, para que no rasque y quede más bonito.
Y en un ratito, caja mona para guardar lo que se quiera. 😸
Y aunque no es costura, pero sí telas y sí para mí... ¡¡¡pues al Mimi de Malas Costureras!!!!
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Libro de texturas
Me encuentro las fotos de algo que no había sacado por aquí y que me gustó mucho hacer, un libro de texturas para un bebé:
Se lo hice al hijo de una amiga, me lo pidió ella, busqué en la red, pinterest y google y encontré un montón de ideas para hacer un librito con colores, tactos y sonidos que interesen a un bebé.
La pena es que no tenía demasiada tela para niños, infantiles y creo que ha quedado un poco oscuro, con telas en gamas oscuras. Pero bueno, el objetivo se cumplió porque la madre me informó de que el chaval estaba bien entretenido con él.
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| Al gato también le entretenía, el cascabel le volvía majareta. |
Para hacerlo busqué las telas y las fui agrupando, hice dos páginas dobles que cosí por el medio, es decir, ocho diferentes.
La mayoría de los tejidos eran de disfraces, telas peludas, una con lentejuelas, una como de piel de felino...
La primera es la tela de bulldogs que compré en Tricotoki hace años, una tela japonesa que era pelín cara pero que he aprovechado hasta el último centímetro (le hice una mochila a mi sobrina, forré una caja de fresas e hice una bolsita para guardar la mascarilla). La de la parte de atrás, de los gatos, es un cojín de Ikea que desarmé para hacer una bolsa de labores y un sujetamóvil).
En otra de las páginas había una tela con perritos que compré hace años y con la que en su día le hice un bolsito a mi hijo cuando era pequeño. En medio le metí un plástico de una bolsa de estos que hacen muchísimo ruido al estrujarlos.
En el medio del libro le puse una tira con un cascabel dentro, pero, ejem, ejem, fue motivo de risas varias porque la forma quedó, digamos, un poco fálica. Para los mayores, que el peque no se enteraba de nada.
Está cosido así un poco a lo basto porque quise darle ese aspecto, rústico, con los zig zag que se veían a simple vista, sin ocultar los cosidos. Así fue también más rápido hacerlo, en un par de tardes estaba listo (yo soy de las que cosen a ritmo de tortuga).
Es una idea bonita para regalar y se puede hacer de muchas formas, hay muchísimas ideas en la red. Hay que buscar por libro de texturas o quiet book y hay un montón de ideas y tutoriales.


















