miércoles, 9 de enero de 2019

Mochilas

Hoy traigo una mochila con la que he aprendido mucho. Mochila de cuerdas, básica pero completa. He hecho varias, pero tengo fotografiadas dos: la de bicis y la de perros.

La de los bulldogs tiene su bolsillo delantero, uno pequeño posterior para la cartera y va forrada.





La tela negra vaquera salió de unos pantalones que tuve, reciclaje. También  las cremalleras son recicladas, de un bolso y de una falda. 

La tela de perros la compré en Tricotoki, una tienda muy cuqui de labores que hay en Bilbao. Es una de esas telas preciosas y bastante cara, aunque solo cogí un trocito, creo que era un fatquarter y me dio para esto y para forrar la caja de fruta que ya enseñé en su día.


La primera la hice en el pueblo, para mi, para llevar cosas cuando voy en la bici. Me llevé las hojas impresas y poco a poco hice la mochila con tela vaquera y unas bonitas bicicletas (ambas compradas en la tienda de telas de aquí, Galerías Santurce). Me costó y me lié, pero la saqué adelante y ese éxito hizo que me animase a nuevos retos.





Este tipo de mochila fue las primeras cosas "complicadas" que cosí y lo hice gracias a un detalladísimo tutorial sobre como hacerlo que publicó hace ya tiempo Pandielleando. Yolanda es una de esas costureras generosas que ha ofrecido multitud de ayuda en forma de tutoriales o consejos y con una gran creatividad. En el mundo de los blogs de costura hay muchas personas así, aunque lo bueno es cuando la que te enseña lo hace tan bien y tan detallado como ella (aquí su blog y aquí su instagram, que conste que la sigo pero no somos ni conocidas). También en este mundo hay mucho... mmmmmm... ¿postureo? Gente que enseña cosas que ya ha hecho antes otra persona (a veces es coincidencia, otras, simple y duro copieteo). También hay quién te hace un tutorial y te preguntas, ¿por qué no lo aprende bien primero ella???? Por eso creo que es importante seguir a las buenas, las que saben, enseñan, comparten y lo hacen con gusto y técnica.




En fin, reflexiones de costurera-bloguera al hilo de unas mochilas. Una para regalar, otra para mi. Así que me engancho al Mimi de hoy miércoles.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Mi nuevo árbol de Navidad


A mi me gusta la Navidad y me gusta decorar la casa y poner el belén y el árbol... Pero el año pasado nuestra pareja de gatos vivió su primera Navidad. Antes habíamos tenido otro que nunca le hizo mucho caso a los adornos. Como mucho, le daba con la patita a alguna bola, poca cosa. Pero estos, desde que subí las cajas de los cachivaches navideños, demostraron ganas de juerga. Y cuando llegó el árbol... ¡¡fiesta!! quitaron adornos, cintas, se subieron a las ramas, las mordieron... el pobrecito quedó hecho una filfa, aquí la prueba.


Así que despues de ver un montón de árboles navideños de madera (aquí o aquí), decidí hacer el mío. Cogí maderas que tenía por casa (nos gustan los inventos) y corté con el cúter (la madera de balsa u ocumen es muy blandita y se corta bien teniendo cuidado). 



Elegi un color aguamarina que pinté sin cubrir del todo, haciendo efecto desgastado, y en blanco roto puse las letras y las estrellas usando una plantilla de estarcido.








La primera idea era hacer el árbol colgante, sujetando cada parte con un hilo fuerte. Pero no era fácil mantener el árbol en su sitio así. Ademas, los gatos podían morderlo y resulta que la pared donde quería ponerlo, es maestra y de hormigón, no hay forma de meter un taco.

Así que un día en el chino vi unos tablones de madera de cierto grosor y de la largura adecuada y decidí montar las maderas sobre él. Unos toques de grapadora y ¡listo!






De momento ahí está, los gatos curiosean pero ni se han afilado la uñas, ni han mordido ni lo han tirado. Sigo la moda navideña de los árboles de madera, lo he hecho con mis manos y queda de lo más molón. ¡¡Reto conseguido!!





miércoles, 26 de diciembre de 2018

Chanel torera

Se acaba el mes, se acaba el año y aquí presento una de mis últimas costuras... En realidad, la tengo hecha desde octubre, aproveché el comienzo del curso de costura para hacerla. 


Es una torera que vi en la revista Patrones 371, la revista a la que más provecho he sacado nunca (este es el cuarto modelo que hago, tras este y este y el propio vestido que aparece con la torera pero que no lo he publicado). Busqué una tela similar, pero no encontré nada que me convenciera y/o tuviera un precio aceptable. Mirando en la web online de Rafael Matías, vi unas ofertas de tela chanel que me llamaron la atención. Aunque no es mi tipo de tela favorita, tras pensarlo cogí una de tono beige, que hace como rayas con la forma del tejido. Al final, de alguna manera, el modelo que me gustaba era una especie de Chanel modernizado. 


La chaqueta está equilibrada, aunque en la foto la puse de pena,
con los lados uno más alto que el otro.
Cuando saqué el patrón de la revista, me di cuenta de que era muy parecido a uno que ya tenía y que ya me había hecho una chaqueta de verano, la chaqueta rara (esta). 




Básicamente es igual salvo que este tenía unos pequeños bolsillos delanteros. Así que como el otro patrón ya lo tenía probado y ajustado, fue el que utilizamos para hacer la prenda.



La tela se deshilachaba muchísimo, agoté el carrete sobrehilando los bordes. Por lo demás, poquito a poquito fue cogiendo forma. En una mercería del pueblo que tiene un gran surtido de puntillas y entredoses, busqué y elegí la cinta decorativa y el fleco. La cinta se la cosí a mano. Como forro le puse una tela de batista, creo, en color al tono. 





No fue muy difícil de coser, teniendo en cuenta que mi profesora me va dando los pasos para ir haciéndola. Lo peor, poner las mangas, siempre me armo un lío, cambio la de la izquierda a la derecha y me cuesta coserla y que quede bien... pero bueno, poco a poco iré aprendiendo.

La verdad es que con el tiempo que estamos teniendo este invierno, no descarto sacarla para salir un ratito en Nochevieja... y eso que era chaquetita de entretiempo.




Como curiosidad, el vestido que saca la modelo, también lo tengo hecho, uno de mis preferidos del verano.

Con esta entrada, participo en el Mimi de Malas Costureras, el de Diciembre, con sorteo fin de año incluido. 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Arbolitos de patchwork loco




La navidad ya se huele, ya está a la vuelta de la esquina y yo, sí, yo, soy muy navideña. Siempre lo he sido y desde que tuve a mi chaval, más. Ahora ya es más mayorcito, pero nos gusta poner adornos, el belén, el árbol (aunque el año pasado quedó muy perjudicado por nuestros mininos...). Y aunque siempre tengo más proyectos e idea que tiempo, me gusta hacer adornos a mano. Tenía guardado en favoritos una propuesta del blog de Anna Caljoan, el de unos arbolitos hechos con un patchwork anárquico, corte por aquí, cosido, corte por allá... Me gustó mucho la propuesta y tenía unos retales que le iban perfectos al proyecto. Así que... ¡¡manos a la obra!!






La realización está muy bien explicada en el blog, con muchas fotos, así que no hay más que seguirlo. Yo le puse una tirita arriba para poder colgarlos mejor. 

Con este proyecto me animo a participar en el Retaluve, la propuesta de Verónica, del blog Uve Original, una costurera con una web de venta de bolsos superchulos, que propone reutilizar todos estos retalillos que nos van quedando en regalos para estas fechas.




miércoles, 28 de noviembre de 2018

Bolso "doblado"

Me encantan los bolsos. Y me encanta hacer bolsos. Uno de los que estoy usando más ahora, es un bolsito para el que usé una tela bastante especial: un mantelito que compré en el Tiger. Un día que estaba echando un ojo a esta tienda (me encanta revolver entre las muchas cosas que tienen) vi un pequeño individual con un estampado negro y gris que me gustó y rápidamente pensé que quedaría chulo en un bolso. 




Busqué entre las muchas páginas web que tengo recogidas y cuando vi este bolso, se me encendió la bombilla: lo quería así.


Bolso publicado en la página Icandy Handmade.
Por la otra parte le puse un trozo de polipiel negra que tenía en casa. Por dentro, de forro, una tela roja de patchwork que había comprado cuando cerró una tienda de lanas y labores del pueblo. La cremallera es reciclada de un bolso viejo y la tira del bolso la compré en una tiendita de complementos llamada Kuenta Kuentak




No es muy complicado de hacer, pero por no estar atenta tiene varios fallos que seguramente solo me importan a mi, pero bueno: 

El bolsillo interior que siempre le pongo a los bolsos me ha quedado en el lado digamos de fuera, no el que se apoya en el cuerpo, si no en el otro. Estoy acostumbrada a que estén en el otro lado y a la hora de buscar las llaves que suelo meter allí, me despista.

El segundo incoveniente es más estético... creo que quedaría mejor si al cerrar la cremallera, el carro quedase en el lado más largo, como colgando, y me quedó en el lado corto.




Y un tercer fallo, ya lo solucioné. Como la tela del mantel y la polipiel eran gorditas, pensé que servia y no entretelé el bolso. El resultado es que quedaba un bolso fofo y que no se sujetaba, se doblaba demasiado, no tenía cuerpo. Así que lo deshice y le metí un tejido que usaba como protector de la mesa bajo el mantel y eso sirvió para que quedase como yo lo veía en mi cabeza.



Es un bolsito mono, no muy grande, para salir sin llevar demasiadas cosas, sin que abulte mucho. Seguramente repetiré más adelante un modelo similar, arreglando los errores que le veo a este.


Otras ideas similares que me inspiraron:

- Icandy Handmade
- Tatertots and Jello
- Handmadiya 
- Grinsestern shine on

Con esta entrada participo en el Mimi de Malas Costureras de hoy.